Por tercer año consecutivo volvimos a visitar esta cima tan especial para cualquier habitante de nuestra comarca.

Un total de 17 montañeros quedamos a las 6 de la mañana en Aínsa para dirigirnos a Nerin y coger el autobus que nos dejaria a las 8 de la mañana en Cuello Arenas. Este mismo autobus nos recogeria a la 8 de la tarde en el mismo lugar, el objetivo era claro coronar y volve en 12 horas.

El grupo era muy heterogeno, por lo que desde el principio decidimos que cada uno fuera a su ritmo y tras el reagrupamiento en Goriz (unas 2 horas lo más lentos) a partir de ahí cada grupo a su ritmo.

Los primeros tardaron 2,30 en ascender, el ultimo grupo en el que yo estaba presente tardamos 4,00 horas.

Mi objetivo personal desde el primer momento era llegar a cima con cuatro amigas que el año pasado se habian quedado muy cerca de la cima, en el Lago Helado (3000 metros de altura).

No iba a ser facil, puesto que este año saliamos a dos horas de donde comenzaron el año pasado (Refugio de Goriz), y fisicamente habian caminado menos que el año anterior. Aunque quien tuvo, retuvo, y este año a un ritmo menor pudieron llegar Pili y Maria Jose, quedandose muy cerca nuevamente Carmen, que junto a Esther estubieron muy cerca de coronar (el año que viene les tocara). En cuanto a Maria por problemas en la rodilla se quedo muy cerca de la zona de Goriz, disfurtando del dia y de la vistas de esta magnifica montaña.

El resto del grupo nos espero pacientemente en la cima, donde se estrenaron la mayoria de los que estabamos ahí.

Destacar la dura bajada que realizo Maria Jose, que a los 100 metros de comenzar el descenso, su rodilla, sin previo aviso, comenzo a quejarse y tras una gran fuerza de voluntad y tras una muy larga bajada y posterior travesia hasta Cuello Arenas, conseguimos llegar a tiempo de coger el autobus de vuelta a Nerin.

Destacar que al dia siguiente la mayoria de los integrantes de la expedición con los que pude conversar estaban en perfectas condiciones físicas.

Monte Perdido se volvio a comportar maravillosamente con nosotros, por lo cual seguramente el año que viene nos volveremos a ver.

